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El Blog de Sandra Gómez

Deja de negarte la felicidad

“En busca de la felicidad”, título de una gran película y de tantas y tantas vidas reales. ¿En realidad hay que buscarla? ¿Simplemente llega? ¿Cómo sabemos que realmente somos felices? ¿Lo somos o lo estamos? El gran dilema de la vida.

Todos le damos vueltas alguna vez. No hay verdades absolutas. Al final, somos nosotros quienes damos sentido a los conceptos. Y lo que sea la felicidad para ti, estará bien.

Quizás la felicidad somos nosotros mismos. Con el paso del tiempo he ido llegando a la conclusión de que tal vez se trate solo de dejar de pensar en ella como un fin, incluso como un medio. No necesitamos buscarla, ni encontrarla, ni siquiera ser “felices” por el camino.

Todos vivimos momentos increíblemente plenos en los cuales no necesitamos nada ni a nadie más. ¿No te has sentido realmente completo simplemente paseando por un paraje natural? ¿No te sientes rebosante de felicidad mientras dedicas unos minutos a esa actividad que tanto te gusta? En esos instantes somos nosotros permitiéndonos ser lo que somos: felicidad. No es ajena a nosotros, sino algo integrado en nosotros. Hemos venido a este mundo a ser felicidad, es nuestra naturaleza. ¿Ves a tu mascota infeliz, preocupada o agobiada? ¿a un árbol? No, porque la plenitud es su naturaleza, al igual que la tuya.

Sin embargo, hoy en día hay índices elevadísimos de depresión, estrés, ansiedad, intentos de suicidio, trastornos alimentarios y de otras tantas cosas más, la gente no “es” feliz ¿por qué? Porque no nos permitimos esa felicidad. La olvidamos. Olvidamos que simplemente está ahí, en nosotros.

Lo que ocurre es que priorizamos otras cosas, nos preocupamos en exceso por acontecimientos que en ocasiones se acaban solucionando solos (ay, y nosotros pasando noches en vela), situaciones que después dan giros de 180 grados poniéndose a tu favor (y nosotros con el estómago cerrado), u otras que empeoran sumiéndonos en la queja en lugar de en los aprendizajes ganados. Los estudios sobre el cerebro lo confirman, estamos más preparados para lo negativo que lo positivo. Por defecto, el cerebro elige lo negativo. Por eso debemos reeducarnos y entrenarlo para adoptar actitudes optimistas (realistas) ganadoras.

Un método genial es volverlo adicto al placer. ¿Te gusta el deporte? haz más deporte, sin importar si aplazas otra cosa. Cuando algo nos gusta, se elevan nuestros niveles de serotonina en el cuerpo regalándonos sensación de placer, y cuanto más altos tenemos estos niveles, más placer buscamos y más seguimos segregando. Abrazar, hacer actividades que nos gustan, reír o jugar son fundamentales. Encontrar nuestras llaves hacia nosotros mismos y a nuestra felicidad es cuestión de práctica. Pongamos de moda el “me va todo genial” y desechemos el “voy tirando”.

Solo en momentos extremos recordamos quiénes somos y a qué hemos venido. Perdemos a un familiar y entonces reconocemos las oportunidades que estamos perdiendo, las alegrías que nos estamos negando, los abrazos que no estamos dando o los sueños que hemos dejado olvidados. En esos instantes no nos importa decirle a alguien lo mucho que lo queremos o renunciar a algo, porque ahí da igual la vergüenza o cualquier temor, solo sentimos que como personas queremos expresarnos. Déjate. Permítete. Tienes que brotar, tienes que permitir que esos sentimientos afloren, tienes que ser eso que dicen… simplemente tú.

Y cuando eres tú, entonces ya hay felicidad, porque tú ya estás completo. La fórmula es simple: cuanto más hay de ti en tu vida, más felicidad brota. Como persona feliz ya no necesitas apisonar tu propia personalidad, tus valores ni sentirte mal por sentirte bien. Eres libre.

No, la vida no es un suspiro, ni es eterna. La vida es imprevisible y aquí sí prima la calidad frente a la cantidad. Escoge la calidad de tus días y, si nacen de ti, serán inmensos.

 

Artículo originalmente escrito para Grazie Magazine.

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Sandra Gomez • 20 septiembre, 2018


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