ExPresaMente

El Blog de Sandra Gómez

8

Si no toca…me toco

¿Una vez más esperando? Ahí te encuentras, esperando ese ansiado momento en que te roce, te bese…pero no un beso normal. Te encanta recibir su cariño a diario, en cada paso que das, pero este no es el caso, quieres algo más, quieres sentirte deseada. Quieres que te flojeen las piernas y que todo desaparezca por un momento. Quieres volverte fuego, expandirte. Deseas perder el norte y que solo su aliento junto a tu boca y vuestras respiraciones agitadas marquen el ritmo del tiempo. Y que el mundo siga girando…

Pero no. A pesar de no sentir pudor o problema al decir las cosas, no piensas mendigar deseo. No quieres pedir algo que solo nace dentro y surge, que se siente o no se siente. O ardes, o no. Así que te frustras. No te hace sentir como deseas sentirte, no quiere hacerte estremecer de placer, o no tanto como te gustaría. Porque reconócelo…te encantaría sentirte así a todas horas. ¿Y qué ocurre en estas situaciones? Lo más común, lo más prohibido y lo que más cuesta reconocer… surge la infidelidad. Pero querido lector, déjame decirte algo, no sabemos ni siquiera ser infieles.

Una infidelidad, ¿qué es? Por definición “Del latín infidelĭtas, la infidelidad es aquello que se produce cuando un individuo no respeta la fidelidad que le debe a alguien o algo.” Y esto se produce, si bien no en todos los casos, por buscar en otra parte aquello que no se consigue en la persona que se tiene al lado. ¿No te resulta esto absolutamente incoherente con todo lo que hemos comentado en otras ocasiones? Esto vuelve a ser un tremendo error. Seguimos buscando fuera aquello que debemos buscar en nosotros mismos. Y es que esta reflexión no va enfocada al sexo, como en un principio el título y el comienzo te pudiesen hacer creer, que también, desde luego, sino a todos los ámbitos de nuestra vida. Todo aquello que nuestra pareja no quiere o puede aportarnos en un determinado momento es respetable, porque sus razones tendrá y su ritmo también (decide tú ahí si aceptas esto, si no quieres ceder, etcétera). Si necesitas una noche de desenfreno y locura y no quiere ser partícipe de ella, tenla contigo mismo. No necesitas a nadie más, fuiste creado para venir a este mundo solo y con las herramientas necesarias para pensar por ti mismo, sobrevivir, darte placer, disfrutar o aburrirte. El resto es apego y dependencia, miedo o incapacidad para disfrutar solo de la vida.

Si hoy no toca porque no es sábado, recuerda que no necesitas a nadie para disfrutar de un sabroso café con dulces en la terraza de un bar mientras sientes la brisa en la cara y observas al resto o lees un buen libro. Si hoy no toca porque no está “el horno para bollos” recuerda que no necesitas a nadie para marcarte un buen baile en una fiesta, lo malo es quedarte con esas ganas y el ritmo metido en las venas. Si hoy no toca tener un día tan positivo, recuerda que no necesitas a personas que te recuerden lo valioso que eres. Siempre se agradece, ¡vaya si viene bien! pero no es necesario, de todas formas, no creerás ni una sola palabra si tú no lo sientes así. Puede que este plan no toque hoy… pero ¿qué toca entonces? Te tocas tú, te toca a ti. Eres tu mayor prioridad.

Siempre mira alrededor y agradece por todo y todos los que te rodean, eres afortunado, hay quien tiene menos, hay quien nunca vivirá tremendas sensaciones que tú vives cada día gracias a todo y todos ellos, pero recuerda que tu mayor realidad y quien permanecerá ahí hasta el momento en que cierres los ojos para siempre, serás única y exclusivamente tú. Sigue tus impulsos y tu intuición, no dejes de hacer aquello que quieres hacer, aquello que el cuerpo te pide hacer o sentir, regálale a tu mente aquello que anhela saber. Y, por favor, concédetelo tú, no busques fuera, cualquier persona o situación que uses para cubrir una necesidad, un momento, será un tapón que puede volver a desenroscarse. Si no toca… te bastas y sobras. Te tocas tú.

alegoríaautoconocimientocomunicacióncrecimientocuentosdesarrollo personaldescubrimientoevoluciónexpresiónmenteviaje

Sandra Gomez • 7 diciembre, 2016


Previous Post

Next Post

Comments

  1. Sandra Llinares 7 diciembre, 2016 - 11:45 am Reply

    Me ha encantado este post, Sandra. Cuánta razón.
    Felicidades!

  2. Cristina 7 diciembre, 2016 - 11:59 am Reply

    Muchas gracias Sandra por este post, excelente recordatorio! A veces esperas a que te “acompañen”para hacer algo, y creo que cuanto antes te acostumbras a hacerlo con o sin el otro, mejor, menos decepción de expectativas (tuyas), más disfrute y más responsabildad y control de tu bienestar… porque aunque compartir el camino es muy bonito, venimos al mundo y nos marchamos solos… un saludo!Cristina

  3. chema diaz. 7 diciembre, 2016 - 12:42 pm Reply

    preciosa reflexión y verdades como puños.

    tienes toda la razón.

  4. Fernanda 7 diciembre, 2016 - 1:18 pm Reply

    Que buen texto para empezar mi dia!!! Me llené de optimismo!!!
    Gracias!!

  5. Rosa Maria 7 diciembre, 2016 - 7:47 pm Reply

    Está genial lo que explicas. Eso de estar dependiendo para momentos de bienestar sea en el ámbito que sea de si toca o no toca… ¡Va a ser que no! La elección es nuestra.

  6. Isa 8 diciembre, 2016 - 11:16 am Reply

    Sandra cierto, muy expresado, contado, narrado y plasmado la importancia del yo, primero debemos siempre de comenzar por nosotros mismos y en el camino de la vida, nunca olvidarnos de nosotros ya que somos la esencia de nuestro ser.
    Graciasssss por fluir y compartirlo.

  7. Sandra Gomez 12 diciembre, 2016 - 11:35 am Reply

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y aportaciones. ¡Me alegra que os haya gustado!

    Un abrazo.

  8. Angel Yocupicio 17 enero, 2017 - 8:22 pm Reply

    Mas que nada una reflexión para infieles. Siempre se ha sabido que los varones por naturaleza somos mas infieles, pero no todos los casos son iguales. Felicidades Sandra, te quedó muy chulo tu post 🙂

Deja un comentario

Your email address will not be published / Required fields are marked *